Cómo combatir bajo desempeño y pobres resultados.

4 de Septiembre de 2010

La demanda de resultados a nivel individual como colectivo en el trabajo cada vez son más altos.

La actitud, desempeño y preparación son fundamentales, la primera determina el éxito individual en el trabajo, basta con que al menos uno de los integrantes de la cadena del proceso muestre actitud inadecuada hacia el trabajo para que comiencen los problemas.

  

No es difícil identificar los primeras señales:

a) Rumores y desinformación.

b) Ataques entre colaboradores.

c) Falta de colaboración y/o participación.

d) Desacuerdos constantes.

  

La aparición de más señales sólo es cuestión de tiempo, en realidad se trata de distractores que no permiten enfocar el esfuerzo de todos en el proceso  y comienzan a reflejarse en la operación:

a) Demoras injustificadas en la operación.

b) Problemas repetitivos.

c) Deterioro del clima organizacional.

d) Fallas en la entrega de producto o servicio.

e) Baja aportación del personal.

  

La lista va creciendo conforme no se resuelva atacando las causas raíz, seguramente para ese entonces los colaboradores empiezan a preguntarse: ¿La empresa se da cuenta de lo que está sucediendo?, en ocasiones no se le da la importancia que debe ser a tales situaciones y se mantiene el enfoque en el trabajo o la tarea, como si fueran a desaparecer: “bueno, ya conoces a…. que así es….”, “es que ….. es muy bueno(a) para hacer …. por eso continúa con nosotros”, entre otras justificaciones; también puede suceder que se trate de atender tales situaciones con reuniones y/o actividades para “ponernos de acuerdo” sobre algo que precisamente ya debe estar claro para todos los integrantes de la cadena del proceso.

  

Si ha identificado signos o efectos como los nombrados anteriormente, o bien, otros que hayan surgido en su organización, permítanos recomendarle las siguientes soluciones:

a) Contar con el Manual de Políticas Generales.

b) Contar con los Procedimientos de Trabajo.

c) Integrar prácticas de Recursos Humanos que favorezcan el clima organizacional adecuado.

d) Fortalecer y/o habilitar a los mandos en rol que juegan basados en su puesto.

e) Contar con un sistema de evaluación de desempeño y clima organizacional con objetivos claros.

f) Contar con prácticas de dirección y control que favorezcan el seguimiento y retroalimentación de resultados.

  

La objetividad, autoevaluación y autocrítica permitirán tomar acciones con orientación a logar mejoras en su organización, de tal manera que sean tangibles y reales para todos, si requiere asistencia será agradable apoyarle en la solución que requiera.

  

El punto de inicio puede tan cerca o lejos en la medida que realmente se quieran materializar cambios.

  

Saludos y hasta la próxima.

  

Arturo Ballesteros

rhmatic@rhmatic.com

  

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